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El ferrocarril de Utrillas a Zaragoza fue una línea férrea proyectada para dar salida a la riqueza carbonífera (lignito) de la cuenca minera central de la provincia de Teruel.

En 1900 se funda en Zaragoza la Compañía Minas y Ferrocarril de Utrillas, (M.F.U.) y en 1904 se inaugura su ferrocarril, una línea de vía métrica Utrillas-Zaragoza. Tras un estudio de diferentes trazados para el ferrocarril, finalmente se estimó como más conveniente el más directo, uniendo Utrillas con Belchite y Zaragoza. Se concluyó en tres años y cinco meses, según proyecto, y la línea contó con un recorrido de 125,376 Km que a través de 11 estaciones alcanzaban la capital aragonesa.


Este ferrocarril de ancho de vía de un metro comenzaba en los lavaderos de Utrillas, fuera del casco urbano, donde el carbón era lavado y cargado en los vagones tolva del ferrocarril. La traza hasta Zaragoza era muy accidentada, con un gran número de obras de fábrica; viaductos, túneles, puentes, trincheras, pasos a nivel. La línea llegaba a Zaragoza a la estación de Cappa originariamente construida para el ferrocarril directo a Barcelona y que tras la compra por parte de M.F.U. se convirtió en punto de intercambio de carbón entre las distintas compañías de ferrocarril, e incluso con los Tranvías de Zaragoza S.A. que se encargaba de distribuir el carbón en las Azucareras de Zaragoza.

El ferrocarril supuso una gran mejora para la comarca al no existir en aquellas fechas otras vías de comunicación que caminos y carreteras con carros y diligencias de tracción animal.

Durante la Guerra Civil, la línea quedó dividida en dos partes y se aprovechó para realizar transportes militares hasta Belchite. Acabada la guerra civil la línea realizó funciones de atención, distribución de mercancías y ayuda en la reparación de los desperfectos en la región sufridos por la guerra.

Pero la evolución del tráfico de esta compañía se demostró inferior al que en un principio estaba previsto. Por ello, su coeficiente de explotación no le permitió cubrir los gastos con los productos del transporte y sufrió recurrentes pérdidas. A partir de 1955 el descenso del transporte es drástico y la compañía entró en una crisis. Así, sus propietarios la ceden al Estado en 1963, quien la explota temporalmente hasta que en enero de 1966 se produce su cierre definitivo ante la inviabilidad. Después de 62 años de funcionamiento, el mes de marzo de ese año se suspendió el tráfico.

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